Una primera cita no se gana ni se pierde; se vive. Pero hay cosas que ayudan y cosas que la estropean en los primeros diez minutos. Esta es la lista práctica: lo que conviene hacer antes, durante y después, y lo que conviene no hacer aunque te salga por costumbre.
Antes de ir
Haz: confirma el plan la víspera. Un mensaje corto («mañana a las siete en el sitio de siempre, ¿sigue en pie?») evita plantones y da pie a la conversación del día.
Haz: repasa lo básico de seguridad. Sitio público, un amigo que sepa dónde estás, llegar y volver por tu cuenta, fotos del perfil comprobadas. Está todo en la guía de seguridad en citas; son dos minutos.
Evita: alargar el chat hasta agotarlo. Si lleváis tres semanas escribiéndoos, la cita será un examen contra una imagen inflada. Lo explicamos en cuándo proponer quedar en persona.
Evita: el plan de tres horas. Café, caña o paseo; que se pueda alargar o cortar. En ideas para una primera cita que facilite la conversación hay doce opciones.
Al llegar
Haz: llega a tu hora o cinco minutos antes. Llegar tarde a una primera cita dice más de lo que crees, y llegar antes te permite elegir sitio y sentarte tranquilo.
Haz: saluda como te apetezca, sin protocolo. Un abrazo breve, dos besos, un apretón de manos. Lo que te salga natural está bien; lo forzado se nota.
Evita: el repaso de arriba abajo. Mirar si es como en las fotos es inevitable, hacerlo evidente es incómodo. Mírale a los ojos y sonríe.
Una primera cita no es una entrevista de trabajo. Es ver si os apetece una segunda.
Durante: la conversación
Haz: pregunta y escucha la respuesta. Preguntas abiertas sobre lo que a él le importa, y escuchar de verdad en vez de preparar lo siguiente que vas a decir. Es lo que la gente recuerda de una cita.
Haz: cuenta cosas de ti sin que te las pidan. Lo contrario del interrogatorio. Por cada pregunta, una pieza tuya. Así es una conversación y no una ficha.
Haz: di qué buscas si sale el tema. Una frase, sin manifiesto. Ahorra semanas y filtra bien.
Evita: el móvil en la mesa. Boca abajo tampoco: en el bolsillo. Mirarlo una vez es una señal que se lee alta y clara.
Evita: el interrogatorio. Edad, trabajo, dónde vives, qué buscas, cuántas relaciones has tenido. Eso no es conocer a alguien, es rellenar un formulario.
Evita: hablar del ex. Dos frases como máximo. Si la conversación vuelve a él una y otra vez, es información para ti, no para la cita.
Evita: la lista de requisitos. Lo que no quieres en una pareja no es tema de primera cita. Suena a alguien que viene de una mala experiencia, no a alguien con ganas de conocer gente.
Durante: la actitud
Haz: permítete reír. El humor hace más por una cita que cualquier estrategia. Si algo te hace gracia, que se note.
Haz: ofrece pagar, y acepta dividir. En un café no hay drama posible: lo normal es ir a medias o que invite quien propuso, y el otro invite la siguiente vez.
Evita: impostar. Ni más interesante, ni más tranquilo, ni más joven de lo que eres. La persona que llegue a la segunda cita tiene que ser la misma que fue a la primera.
Evita: la intensidad del primer día. Hablar de futuro, de exclusividad o de lo mucho que te gusta en la primera hora asusta incluso a quien le gustas. Deja que crezca.
El final
Haz: cierra con claridad. Si te apetece repetir, dilo en la despedida o esa misma noche. Si no, agradece el rato con amabilidad y no prometas nada que no vayas a cumplir.
Evita: forzar el final. Ni alargar una cita que no fluye por educación, ni empujar hacia algo físico que el otro no ha buscado. Un buen final es uno en el que los dos saben dónde están.
Si no sabes leer cómo ha ido, cómo saber si una primera cita ha ido bien tiene las señales claras; y para el día después, quién escribe después de la primera cita y cuándo.
Después
Haz: escribe al día siguiente. Un mensaje honesto, en un sentido u otro. Las estrategias de esperar tres días son del siglo pasado.
Evita: desaparecer. Si no quieres repetir, dos líneas amables son incómodas de escribir y se agradecen siempre. Desaparecer sin más es lo que hace que medio mundo llegue quemado a las citas.
Lo que de verdad importa
Casi toda la lista se resume en una idea: trata al otro como a alguien a quien quieres conocer, no como a alguien a quien quieres convencer. Cuando cambias ese enfoque, el resto sale solo. Tienes más en la guía completa de consejos para citas gays, y si todavía estás buscando con quién tener esa primera cita, en GayConecta hay hombres de tu ciudad que también quieren quedar.
