Las citas no tienen fecha de caducidad; lo que caduca es la manera de vivirlas como un examen. A partir de cierta edad tienes todo lo necesario para disfrutarlas de verdad: criterio, conversación y nada que demostrar. Estos consejos van de eso: de quitarle a la cita la presión y devolverle el gusto.
La edad es la ventaja, no el problema
Casi todo lo que hace difícil una cita a los 25 desaparece con los años: el miedo a no gustar, la necesidad de impresionar, no saber qué quieres. A los 50 sabes quién eres, qué te hace bien y qué no vas a aguantar. Eso no te resta opciones; te quita ruido. Lo que buscan los hombres de tu edad, y muchos más jóvenes, es precisamente esa calma. Lo contamos en qué buscan los hombres gays maduros.
1. Cambia la pregunta
No vayas a la cita preguntándote «¿le gustaré?». Ve preguntándote «¿me gusta cómo me siento con esta persona?». La primera pregunta te pone a examen; la segunda te pone a disfrutar y, además, te da la información que de verdad importa.
2. Planes cortos y con conversación
Un café largo, una caña con tapa, un paseo por un barrio que te guste, una exposición y una terraza. Cuarenta y cinco minutos que puedan convertirse en tres horas. La cena formal, el cine y el bar donde no se oye nada son para más adelante. Si quieres ideas concretas, en ideas para una primera cita que facilite la conversación hay una lista.
3. Di lo que buscas, pronto
Es el consejo que más tiempo ahorra a cualquier edad y especialmente a la tuya. Pareja, compañía, alguien para viajar, ver qué surge: todas valen, pero dichas. En cómo hablar de expectativas desde el principio está cómo hacerlo sin que suene a entrevista.
Una cita no es una prueba que hay que aprobar. Es un rato con alguien que tiene curiosidad por ti.
4. No te disculpes por tu vida
Hijos, un divorcio, una salida del armario tardía, una casa con hipoteca, un trabajo que te ocupa. Nada de eso necesita justificación ni pide perdón. Entre hombres de tu generación se entiende sin explicarlo, y a quien le parezca un problema, no te interesa. Cuéntalo con la misma naturalidad con la que cuentas dónde vives.
5. Escucha más de lo que hablas
Suena a tópico y es lo que más se recuerda de una cita. Pregunta por lo que le importa al otro y escucha la respuesta en vez de preparar la tuya. A esta edad las vidas son largas e interesantes; la conversación sale sola si le dejas sitio.
6. Deja la ex en casa
Dos frases sobre tu última relación bastan. Si notas que vuelves a ella una y otra vez, no es un problema de la cita, es que todavía no estás listo del todo. Y eso también es útil saberlo. En volver a tener citas tras una relación larga lo tratamos a fondo.
7. Fotos actuales, edad real
Es la base de que la cita empiece bien: que la persona que llega sea la del perfil. La foto de hace diez años consigue más mensajes y bastantes menos segundas citas. La edad real evita empezar con una mentira a alguien que podría interesarte de verdad.
8. Ni corras ni frenes
No hace falta verse cada día las dos primeras semanas ni tampoco esperar un mes de chat antes de quedar. Unos días de conversación con sustancia, una primera cita tranquila, una segunda para verle sin la tensión del estreno, y a partir de ahí, lo que pida la cosa.
9. Una cita regular no es un fracaso
Es información. Has salido, has hablado con alguien nuevo y has descubierto algo sobre lo que quieres. A los 25 una mala cita era un drama; a los 50 es un café. Despídete con amabilidad, no prometas lo que no vas a cumplir y, si el otro mostró interés, mándale dos líneas honestas al día siguiente.
10. Si va bien, dilo
Nadie a esta edad tiene paciencia para estrategias de esperar tres días. Si te apetece repetir, escríbelo esa noche o la mañana siguiente. La claridad se agradece siempre y es la mejor señal de que vas en serio.
11. Cuídate sin paranoia
Sitio público, un amigo que sepa dónde estás, llegar y volver por tu cuenta, fotos del perfil comprobadas. Son dos minutos de preparación que te permiten ir relajado. Todo está en la guía de seguridad en citas.
12. Elige bien dónde conoces gente
Casi todos los malos ratos en las citas maduras vienen del sitio equivocado: una plataforma llena de veinteañeros que buscan otra cosa y te hacen sentir fuera de lugar. En espacios pensados para citas gays para mayores la gente tiene tu edad, dice lo que busca y va al grano. Cambiar de sitio cambia la experiencia entera.
Y lo más importante
Que te apetezca. Una cita es un plan, no una obligación. Si llevas tiempo viviéndolas como un trámite, prueba a quedar sin otro objetivo que pasar un buen rato con alguien nuevo. Muchas veces es exactamente ahí, cuando dejas de buscar, donde aparece lo que buscabas.
