El catfishing es alguien que se hace pasar por otra persona, normalmente con fotos robadas. No se detecta por intuición: se detecta por patrones concretos y por dos comprobaciones que llevan dos minutos.
Qué es exactamente
Catfishing es construir una identidad falsa para relacionarse contigo: fotos de otra persona, un nombre inventado y a veces una vida entera detrás. A veces el objetivo es dinero, a veces atención, a veces otra cosa.
No es lo mismo que un perfil antiguo o una foto favorecedora. La diferencia está en que aquí la persona con la que hablas no existe tal y como te la ha contado.
Las señales que más se repiten
Nunca puede hacer videollamada. La cámara rota, el trabajo, la cobertura. Una vez es verosímil; tres veces es la señal más fiable de todas.
Las fotos son demasiado perfectas y demasiado pocas. Dos o tres imágenes de calidad de estudio, sin fotos cotidianas, sin gente alrededor, sin sitios reconocibles.
Va muy rápido en lo emocional. Declaraciones intensas en pocos días, antes de haberos visto nunca.
Siempre está lejos y siempre a punto de venir. Trabaja fuera, está de viaje, vuelve el mes que viene.
Aparece el dinero. Nunca al principio: aparece cuando ya hay vínculo, y siempre como una urgencia puntual.
Las dos comprobaciones que llevan dos minutos
La primera: búsqueda inversa de imagen. Guarda su foto y búscala en Google Imágenes o en TinEye. Si esa cara aparece en un perfil de otra red con otro nombre, ya lo sabes.
La segunda: videollamada corta. Dos minutos bastan. No hace falta presentarlo como una prueba: «antes de quedar me gusta ponerle voz a la gente» es suficiente, y a quien no tiene nada que esconder le parece normal.
Lo desarrollamos paso a paso en cómo verificar que una persona es quien dice ser.
Pedir una videollamada de dos minutos no es desconfiar. Es lo que hace todo el mundo que ha estado un tiempo en las apps.
Cómo preguntar sin ser desagradable
La forma importa, porque la mayoría de la gente con la que hablas es auténtica y no merece un interrogatorio. Plantéalo como una costumbre tuya, no como una sospecha sobre él: «yo antes de quedar siempre hago una videollamada rápida, ¿te va bien el jueves?».
Y fíjate menos en lo que responde que en lo que hace. Alguien real acepta o propone otro día. Alguien que no lo es, cambia de tema.
Si ya ha pasado
Primero: no es culpa tuya. Esto está diseñado para funcionar precisamente con la gente que se implica de verdad. Bloquea y reporta el perfil desde la propia plataforma, que es como se evita que le pase al siguiente.
Si ha habido dinero de por medio, guarda las conversaciones y los justificantes y denúncialo. Y si han aparecido fotos íntimas y amenazas de difundirlas, eso es un delito: no pagues, guarda las pruebas y acude a la policía.
La parte que no depende de ti
Ninguna plataforma puede garantizar que detrás de cada perfil hay quien dice haber. Lo que sí puedes hacer es que tu parte sea sólida: videollamada antes de quedar, primera cita en un sitio público y un amigo que sepa dónde estás.
Tienes el resto de recomendaciones en nuestra guía de seguridad en citas gays, y los consejos de la primera cita en consejos para citas gays.
